Iniciativas

¿Dónde está la bolita?

Llueve fuera. Las televisiones tienen sus hilos más tensos que nunca. En las últimas semanas vienen ocurriendo hechos que nuestros (permítanme el parentesco) trileros no esperaban. Dos países, para más sangre latinoamericanos, Argentina y Bolivia, expropian a unas empresas españolas unos recursos que les son propios.

El patriotismo insufla ración doble de hipnosis. El apego sonríe y salta de tejado en tejado, enguñéndose cada chimenea.

¿Qué hacen y a qué intereses responden dos empresas multinacionales explotando los recursos propios de un lugar y de unas personas que están a miles de kilómetros de sus sedes y que, evidentemente, no les pertenecen?

Avaricia.

Pero no, la gente gritará “¡España! ¡España!” Y saldrán con sus banderas a sus balcones.

Argentina, y ahora Bolivia, serán lugares y personas non gratas, sospechosos. Y, ¿por qué no?, una razón más para expulsar a todos los inmigrantes que nos rodean.

El capitalismo es poderosísimo. Su hilo miedo tira y los pobres ojos deliran.

Bajan por colinas cientos de miles de ovejas aplastando todas las hierbas del campo.

Balan: “Beeee beee beee beeeee“.

Ensordecedor.

“¡España! ¡España!”, gritan algunos.

¡Ay mira! Jorge Lorenzo ha ganado la carrera de motos.

La avaricia se ha normalizado en nuestro entorno. Han sabido hacerlo con una jugada maestra. En algunas esquinas hay gente que grita con megáfonos. Locos. A algunos diputados les entra la risa floja.

Uno de ellos, horas antes, se ajustaba la corbata ante el espejo. Por alguna extraña razón, los ojos del espejo buscaban su mirada. Pero una y otra vez, conseguía mirar a ese nudo revoltoso y evadir así su propia mirada. Al fin y al cabo, el titiritero ha de estar en la sombra, tras los hilos y los muñecos.

Mientras tanto, en Gerena, en la mina de cobre explotada por una multinacional china, siguen extrayendo el cobre que viaja de ida y vuelta, de Gerena a China y de China a la ferretería de la calle Jesús del Gran Poder de Gerena, donde un electricista compra dos metros de tubo de cobre a precio de oro para instalar el aire acondicionado de mi loft.

Suena un sonido sintetizado de campana. Es mi móvil. Vicent. En un instante una neurona me envía a alguna parte consciente de mi mirada la información de que Vicent quizás este año tampoco pueda vender su producción de patatas, al igual que muchos de los agricultores de Écija, porque Carrefour pondrá de nuevo el ajedrez, las piezas y las normas. Para ti el peón y para mi la reina.

De la tv emanan gritos, goles, noticias, información y chistes. Creo que no me olvido nada. Intento respirar hondo. Sentir mis pulmones como se ensanchan.

Me he tranquilizado. Lo he olvidado todo. Todo. Ahora ya solo recuerdo la inmensa verdad de los ojos del burro medio pelao que se come las margaritas de la esquina de mi calle.

Jesús Armesto

Director de cine y documentales y guionista. A una distancia prudencial del suelo.
Jesús Armesto

Latest posts by Jesús Armesto (see all)

Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.