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La montaña sagrada: un conjuro de Alejandro Jodorowsky

La montaña sagrada: un conjuro de Alejandro Jodorowsky

La montaña sagrada es la tercera película dirigida por el chileno Alejandro Jodorowsky, escritor, dramaturgo, guionista de cómics, creador de la psicomagia y, por supuesto, cineasta. Con las precedentes Fando y Lis y El Topo, forma parte de la trilogía de obras adscritas al Movimiento Pánico, una evolución del Surrealismo impulsada en París por el propio Jodorowsky, el escritor español Fernando Arrabal y el francés Roland Topor. De los tres filmes, es el más compacto, el más redondo… el que mejor adapta al medio las características del universo creativo de Jodorowsky. Por este mismo motivo, paradójicamente, La montaña sagrada no es una película, sino un conjuro.

La montaña sagrada se estrenó en 1973 en el Festival de Cannes, y su proyección derivó en escándalo. Jodorowsky no volvería a filmar hasta 1980. De estrenarse hoy, creo que ocurriría lo mismo. En cualquier caso, el autor encontró una vía para la expresión de su imaginario en el cómic, acompañado al dibujo por maestros como el recién fallecido Moebius, Juan Giménez o François Boucq. En La montaña sagrada es fácil adivinar esos paisajes y escenarios, esos personajes y símbolos, que luego iría plasmando en obras como El Incal. Asimismo, el autor comienza a desarrollar esa especie de psicología mezclada con teatro y ritual que llama psicomagia, cuya intención final es conseguir deshacernos de los traumas que nos lastran en la vida.

La montaña sagrada no es una película, aunque esté filmada, sino un conjuro porque la historia que nos muestra está articulada como un ritual que pretende que el espectador se libere de prejuicios, de ideas preconcebidas no solo sobre lo que se entiende por película o arte, sino sobre lo que cada uno considera intocable en su propia existencia. En este sentido, la poderosa imaginación audiovisual de Jodorowsky se superpone al relato fantástico que teje la película. Apenas hay imágenes en La montaña sagrada que no incluyan un elemento extraño, algo que llama la atención, que en principio no se supone que deba estar ahí. Lo mismo ocurre con la original manera de entender el sonido en el cine. En lugar de intentar acentuar la realidad, de lo que se trata aquí es de insistir en la irrealidad de lo filmado. Forma parte del conjuro.

La montaña sagrada es una experiencia que no viene mal vivir al menos una vez en la vida. Si uno se deja llevar por los múltiples atractivos visuales y las provocaciones, por el conjuro en sí mismo que el propio Jodorowsky escribió, dirigió e interpretó, además de componer parte de la banda sonora, habrá sido partícipe de una aventura que va más allá de asistir a la proyección de un relato filmado. Para ellos, al final La montaña sagrada adquirirá sentido y es probable que el ritual tenga el efecto para el que fue diseñado.

Miguel Blanco

Cofundador y subdirector de secretOlivo. Periodista. Realidad y ficción: lo demás no cuenta.
Miguel Blanco
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