Raíces

¿A cuánto están mis acciones?

A cuánto están mis acciones

José Penso

¿A cuánto están mis acciones?

por Ron Yerba

“Los zelosos entienden que lo inventó Lucifer, engañando á los tahures con prometerles que competirán con Dios en hazer algo de nada”.
José Penso de la Vega

Andalucía, antiguamente condenada a la desindustrialización por una oligarquía latifundista, poco avanzada y con un enfermizo apego a las tradiciones más medievales, ha sido históricamente el criadero español de poetas, escritores, bailarines, cantaores, músicos y pintores, que gracias a la autonomía de su producción respecto al resto de la sociedad que les rodeaba, han podido rendir al máximo sin deslucirse con el histórico subdesarrollo de esta mala copia del Edén de nuestras entretelas.

Una de las excepciones, que no es tal porque artista es lo que era, fue el corredor de Bolsa Don José Penso de la Vega.

José Penso de la Vega, cordobés nacido en Espejo, en 1650, era el hijo de un mercader judío converso (a la fuerza) que, hostigado a pesar de su novísima fe cristiana más por su dinero que por sus creencias por una Inquisición cada vez más agresiva y finalmente encarcelado por más de un año, decidió irse de España antes de arder en la pira de la difunta multiculturalidad andalusí.

Como la reacción es siempre proporcional al hostigamiento, casi con el prepucio en la mano llegó a Amberes a profesar un radical judaísmo y a descubrir, maravillado, el florecimiento de un nuevo negocio: la Bolsa de Valores de Ámsterdam.

Su hijo, José Penso, como buen andaluz, criado en el exquisito ambiente literario de la Córdoba gongorina, no renunció a su sueño de ser escritor español a pesar de tener que cambiar de patria, de idioma e incorporarse como agente de bolsa al negocio de su pare.

Escribe en 1688 el primer escrito de la Historia dedicado al Stock Market. Confusión de confusiones era el irónico título de su muy sorprendente Tractatus de Economía.

Como era andaluz, no tuvo más remedio que hacer una sátira, no pudo hacer un tratado de Economía al uso de lo que en sus palabras era: “un negocio enigmatico que es el mas real y el mas falso que tiene la Europa, el mas noble y el mas infame que conoce el mundo, el mas fino y el mas grossero que exercita el orbe: mapa de sciencias y epítome de enredos, piedra de toque de los atentos y piedra de tumulo de los atrevidos, thesoro de utilidades y incentivo de despeños y finalmente un retrato de Sisifo que jamas descança y un simbolo de Yxion que siempre anda en una rueda viva”.

Como era un erudito, la escribió como un diálogo platónico trufado de referencias mitológicas entre un mercader tradicional, un filósofo y un broker de la época que escandaliza a ambos con su nueva visión de los negocios y su desdén por la filosofía, tan moderno que a pesar del castellano arcaizante en el que está escrito uno reconoce el espíritu no de su época, sino de la nuestra.

Trufado de perlas como: “Que haveis aprendido de los Liceos, de las Cinosarges, de los Gimnasios, o de las Estoas, sino admirar los delirios de sus cathedráticos y los ridículos effettos de sus delirios? Atended, atended á lo que os puede servir de sustento y no consumáis el tiempo en lo que no sirve en algunos payses mas que de censura, desprecio, y escarnio.

De dichos que recuerdan los baldosines de algunos bares andaluces como: “La máxima de los accionistas veteranos es No casarse con las acciones, mas si os rindiereis á su laço, escoged muger pequeña, aunque deslustréis con censuras los aciertos, porque haziendo poco, estais siempre en estado de poder voltar con facilidad el timon, encaminando hacia otro rumbo la proa”.

Va desgranando para legos el intrincado y azaroso juego de la Bolsa, blindado como todos los gremios por una jerga incomprensible o como dice el mercader: “Pues los terminillos no son cosa de cuydado, entiendo que ciñen un inxerto de arábigo y griego y que sea necessario al mas périto buscar un nuebo léxicon para entenderlas, un nuevo Calepino para explicarlas, y un nuebo Cobarruvias para advertirlas…

Que no hay nada nuevo bajo el sol es la conclusión que, como de todo libro que se considere clásico, se saca del tratado de Penso, y que las Naked Short Selling, lejos de ser el último virus del sistema o el invento de un genio de los negocios, son trucos de tahúr fundacionales de este juego capaz de hundir países productivos y saludables en tres días de trapicheo.

Como tahúres inmorales describe Penso a los profesionales de la Bolsa que, lejos de ofenderse, siguen a día de hoy otorgando el premio con su nombre a los más destacados de su profesión a través de la FESE, Federation of European Securities Exchange, demostrando que, o bien no se lo han leído, algo bastante probable en gente tan ocupada, o que las meretrices son la únicas que no se ofenden si se les llama puta.

Este demasiado desconocido andaluz era un cachondo para los títulos, y siendo más consciente que nadie de cómo funcionaba su sociedad que es la nuestra, tituló uno de sus libros de la siguiente manera: Rumbos peligrosos por donde navega con título de novelas la zozobrante nave de la temeridad temiendo los peligrosos escollos de la Censura.

Ole qué arte…

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Lo que no te cuentan de Andalucía, la Andalucía que no te cuentan.
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