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Cádiz y la otra orilla, a sorbos de a-mar y versos

Sharbat Hawa
(Sorbos de aire)

“El perfil de mis versos
es cortado por el aire
en cada sorbo de su pensamiento”.

Cádiz y la otra orilla, a sorbos de a-mar y versos, de Yolanda Aldón, nace desde la convicción de que puede mejorarse nuestra actual sociedad impuesta por normas superficiales y globalizadas.

Es un recorrido poético donde paisajes gaditanos, andaluces, y de la otra orilla, se conjugan para demostrar nuestra verdadera historia, nuestras raíces, nuestra cultura.

Metáforas e imágenes se fusionan junto a los cinco sentidos para conformar la cosmovisión poética de la autora. Arenas blancas de playas gaditanas, alcazaba, dátiles, hojas de té, desiertos, brisas azules, mares y océanos, un entorno marinero a la par que arábigo ilustran el paisaje del amor, de la pasión, de la historia andalusí por excelencia.  Continuar leyendo


El Corte Inglés

Poesía, por TonoCano/SecretOlivo

Antonio Agredano

Nuestra poesía no cambiará el mundo. Ni removerá lo más mínimo en el intestino de la gente. Ni borrará fronteras, ni estancará el odio, ni aliviará el daño, ni insuflará dinero a los bancos como aire a un niño medio ahogado. Nuestra poesía no es el volcán que creemos. Es inútil, fofa, pálida, intrascendente, retorcidamente hueca. Me aburre nuestra poesía porque nuestra poesía es la excusa de la inoperancia, es el cojín sobre el que sesteamos. Nuestra poesía no nos hace parte del meollo, la utilizamos de escala para huir de él. No tratéis de convencerme con vuestros versos encendidos, con el compromiso infantil, con las lecturas públicas. La poesía no mata, ni pega tiros, ni rompe puertas, ni protege de los golpes de la policía, ni conoce el sistema para volarlo por dentro. Basta ya de nuestra poesía de barrigas flácidas. Basta ya de creer que con cada mierda que escupe el Word estamos más cerca de ver la luz al final del túnel. Si no militamos, no somos militantes. Si no morimos no podemos ser mártires. Nuestro desnudo timesnewrománico es tan importante como el ladrido de mi perro cuando el cartero pulsa el timbre. Continuar leyendo


Solo buscaba palabras…

En clave de Sol. Foto de TonoCano/SecretOlivo

Javier Roca Sierra

Sólo buscaba palabras… que me dieran respuesta
Llegué caminando a la Plaza… despacio
Quería verla entera… respirarla
Empaparme de ella.

¿Por qué tanta gente… por qué tan distintos?
¿Por qué trabajan… si no les pagan?
¿Por qué se abrazan… si nunca se han visto?
¿Por qué solo… hay Sol… en esta Plaza?

Seguí buscando… palabras… por cada rincón de la calle.  Continuar leyendo


Pensar por y para la vida

Ana Silva

“Estoy triste porque tonta soy. Ángel —que me pregunta por ti— y Monique son encantadores, y nada me falta, sino las pocas personas que quiero”.

Así concluye una carta de María Zambrano a Diego de Mesa, desde la Chapelle, en Geneanvilliers. En ella desciende desde la tristeza a la añoranza en un nuevo despertar lejos de su tierra. Un reflejo de su capacidad para penetrar en los ínferos del sufrimiento y emerger hacia la luz, absolutamente entregada a la experiencia del momento, a la pena que encierra su circunstancia histórica. Instantes después vendrá la liberación. La oportunidad de convertir la pena, el fracaso, en un hálito de vida. Y todo ello gracias a la aparición de un método.

El método es sencillo y al mismo tiempo transformador. Para llegar a él primero hay que vivir. Y en el vivir epistolar de María Zambrano hallamos a retazos la aplicación de su propio método localizado en lo cotidiano. El acto de vivir es sencillamente espontáneo y coloca a la persona en un prisma de preeminencia sobre su circunstancia. Una circunstancia que habrá de salvarse para salvarnos a nosotros mismos. Continuar leyendo


Gratitud

Wislawa Szymborska

Sebastián de la Obra

En la estación de tren, mientras se esfuman todas las presencias, he conocido la noticia: Wislawa Szymborska ha muerto.

No hay en este andén muchachas que lloren ausencias ni soldados con frío. Pero continúa siendo un lugar obligado para el conocimiento. Al final siempre estamos los mismos tres o cuatro… Bebedores. Fumadores. Perplejos. Como Wislawa: una gran bebedora, fumadora y perpleja. Hermosa hasta sus 88 años…

Como ella, aquí vamos cerrando los balcones. Como ella continuamos dándole vueltas a un debe y un haber que no cuadran…

En mi trabajo tengo un poemario de ella junto a una pequeña escultura del Castillo de Sancti Petri… Lo abro:

 

Gratitud
Debo mucho
a aquellos que no amo.
El alivio con que acepto
que son queridos por algún otro.
La dicha de que no soy yo
un lobo para sus ovejas.
Paz para mí hacia ellos
y libertad de ellos hacia mí,
y eso es algo que el amor no puede dar
ni procura arrebatar.
No los espero
de ventana a puerta.
Paciente
casi como un reloj de sol,
comprendo
lo que el amor no comprende,
perdono
lo que el amor no perdonaría (…)

Wislawa Szymborska