
Jesús Armesto
Admiro el trabajo fotográfico de Nestor Almendros, sobre todo por la capacidad de distinguir entre lo superfluo y lo necesario. Cuando el presupuesto lo permite, lo fácil es pedir un camión de material fotográfico (por ejemplo), casi como retén, más allá de si es necesario o no. Almendros iluminaba las películas desde la idea misma, desde lo preciso. Por eso no es de extrañar que su mayor ocupación en un pre-rodaje fuese la observación.
Almendros visitaba el set. Pasaba horas en él, a veces solo, observando la luz. Siguiendo sus pasos. Como resultado, gran parte de los planos fotografiados por él están filmados sin un solo foco. Es cierto que lo suplía con su dominio técnico y conocimientos exhaustivos de la cámara y de las emulsiones fotográficas; pero ¿para qué tocar con dos violines si puede hacerse con uno? Continuar leyendo






