Archivo de la categoría: Literatura

El soldado asimétrico (2)

Foto de Clarita

Antonio Manuel

Primera Parte: La pérdida.

2. Mi nombre

no importa. Cualquiera de las combinaciones posibles, aún la más extravagante, no habría camuflado lo más mínimo mi mediocridad. Cierto que alcancé a tener todo lo que un mediocre aspiraría reunir a lo largo de su vida. Dinero. Poder. Sexo. Todo menos sentirme vivo y amado con cierta estabilidad. Aunque fuera intermitentemente. Yo sólo me he sentido vivo y amado tres veces. Sólo tres veces. En bucles de veinte y tantos años cada una. La primera vez fue imaginación mía. La otra, la verdad más imposible e injusta. Y la tercera, una pesadilla.

Fumo. Mucho. Muchísimo. Quizá tenga cáncer. Lo presiento. Pero me trato igual que a las bombillas que amenazan fundirse. Las dejo apagarse en paz. Agonizando. Digamos que no reúno los arrestos suficientes para quitarme de en medio y, de paso, quitarme de encima esta nostalgia sin nombre que me ha oxidado por dentro y envilecido por fuera. Me comporto como un autista. Los autistas no se matan: se dejan morir.

Guardo en un cuarto la colección completa de zapatos que he calzado desde los 15 años. Menos uno. Del pie izquierdo. Ortopédicos. Como si tenerlos me llevase a recordar los pasos que he andado.

Olvidé nadar.  Continuar leyendo


Cádiz y la otra orilla, a sorbos de a-mar y versos

Sharbat Hawa
(Sorbos de aire)

“El perfil de mis versos
es cortado por el aire
en cada sorbo de su pensamiento”.

Cádiz y la otra orilla, a sorbos de a-mar y versos, de Yolanda Aldón, nace desde la convicción de que puede mejorarse nuestra actual sociedad impuesta por normas superficiales y globalizadas.

Es un recorrido poético donde paisajes gaditanos, andaluces, y de la otra orilla, se conjugan para demostrar nuestra verdadera historia, nuestras raíces, nuestra cultura.

Metáforas e imágenes se fusionan junto a los cinco sentidos para conformar la cosmovisión poética de la autora. Arenas blancas de playas gaditanas, alcazaba, dátiles, hojas de té, desiertos, brisas azules, mares y océanos, un entorno marinero a la par que arábigo ilustran el paisaje del amor, de la pasión, de la historia andalusí por excelencia.  Continuar leyendo


El ocaso de los listos

Foto de MA Blanco/SecretOlivo

MA Blanco (@Caos_Blanco)

Estamos terminando lo que queda del cadáver que nos encontramos por la mañana en un callejón cuando, producto del inesperado banquete, mis compañeros de acera y yo comenzamos a rememorar aquellos tiempos pasados en los que parecía que íbamos a ser la puta hostia. Vamos sorbiendo los restos de tuétano y uno dice que cómo no habíamos visto claro el ocaso de los listos, si habíamos tenido las pruebas delante de nuestros ojos todo el tiempo.

Sumergidos ya tantos años entre los restos del desastre, nos parece evidente que dejar que cuatro paletos con palillo entre los dientes y restos de puro en los labios decidieran el futuro de la sociedad quizá no había sido la más inteligente de las elecciones. Pero claro, el brillo de los billetes que con tanto esfuerzo habían ido robando a lo largo de sus carreras nos deslumbró tanto, incluso cuando fueran incapaces de unir tres frases seguidas carentes de errores similares a los de alumnos de la ESO, que los tomamos por eminencias en lo suyo. El fallo gordo, en todo caso, consistió en pensar que “lo suyo” y “lo de todos” tenía algo que ver.   Continuar leyendo


El soldado asimétrico (1)

Foto de Roonieb

Antonio Manuel

Primera Parte: La pérdida.

1. Mi vida

se fue a la mierda el día que lo conocí. Se llamaba XXXXX. El poeta, quién si no. Yo tenía 15 años. Él, algunos más. Era verano. Lunes. El único de los 4.279 lunes que he vivido y que podría recordar sensorialmente como si lo tuviera instalado en el genoma. Cada roce. Cada grito. Cada aliento. Cada olor. Fotograma a fotograma. Pero sin nostalgia alguna.

Nostalgia deriva de los vocablos griegos nostos (regreso) y algos (dolor). Quien siente nostalgia sufre por la imposibilidad física de volver a un lugar o a otro tiempo ya vivido. Yo no padezco esa patología porque ni me afecta ni me apetece en absoluto revivir el mejor minuto de mis últimos 89 años. Para qué. Ni siquiera mi decadencia personal merece caer tan bajo.  Continuar leyendo


La lotofagia tiene cura (y remedio)

“Los almendros tenían las hojas rotas”
Gabriel García Márquez – Cien años de soledad

Sebastián de la Obra

Ulises (Odiseo), rey de Ítaca, en su largo y azaroso viaje de regreso, llegó a la Isla de los Lotófagos. Una parte de la tripulación desembarcó en la isla, donde fueron amablemente recibidos por sus habitantes y agasajados con el alimento preferido por estos: la flor de loto. Los navegantes comieron y olvidaron. Olvidaron a Ulises, Ítaca, el viaje… incluso el futuro. La flor de loto provoca la amnesia. Los lotófagos lo sabían. Ulises consiguió, con esfuerzo, traerlos de nuevo a la nave, los ató fuertemente al mástil y dejó pasar el tiempo y el efecto. Siglos más tarde, García Márquez sitúa la Isla de los lotófagos en MacondoAhí, sus habitantes nacen con una enfermedad, la peste del olvido. Continuar leyendo